Muchacha en una ventana (Salvador Dalí 1925)

domingo, 13 de septiembre de 2026

LA INDUSTRIA DE LA FE


Es esta una simple reflexión sobre algo que siempre ha preocupado a la humanidad: la idea de que no todo se termina con la muerte. Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha sentido la necesidad de creer en algo sobrenatural que diera sentido a su existencia, e hiciera que tuviera una trascendencia más allá de su muerte. De ahí que todas las colectividades, desde la primitiva tribu, hasta la compleja sociedad actual, adorasen a todo aquello que, al no tener explicación, consideraron como sobrenatural, creando, en su entorno, una religión. De ahí que la historia de las religiones en el mundo abarca desde las primeras expresiones espirituales de la prehistoria hasta la conformación de los grandes sistemas de creencias actuales, instrumentando dogmas y ritos en torno a sus convicciones.

En la prehistoria y en las comunidades más antiguas, el ser humano adoraba el entorno natural en un intento de comprenderlo y sobrevivir: el Sol, la Luna, el fuego, el agua y la tierra fueron los primeros elementos naturales a los que se rindió culto. Posteriormente, a partir de la aparición de las religiones abrahámicas, millones de personas comenzaron a adorar a una única deidad creadora del universo. Así aparecieron religiones tales como el judaísmo (el Dios de Abrahán e Isaac); el cristianismo (Dios Padre y Jesucristo) y el islam (con Alá como único dios y Mahoma como su profeta). Con el trascurso de los tiempos, el judaísmo, la más antigua de las religiones abrahámicas, se ha quedado como tradición y cultura propia del pueblo judío, habiéndose incorporado otras con importante número de seguidores, como el hinduismo (centrada en el ciclo de las reencarnaciones) y el budismo (basado en las enseñanzas de Siddhartha Gautama -Buda-). También, con menor importancia, tenemos el sijismo, el taoísmo y las religiones tradicionales indígenas. O sea, que tenemos un abanico para todos los gustos.

Al día de hoy, las religiones más importantes, en orden al número de seguidores, se pueden clasificar en las siguientes:

  • Ø Cristianismo. Incluyendo a sus ramas principales: catolicismo, protestantismo y ortodoxia, tiene un número aproximado de seguidores, en el entorno de los 2.400 millones de personas. Es una religión monoteísta que se basa en la vida, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, considerado el Hijo de Dios y el Mesías.
  • Ø Islam. Incluyendo sus ramas principales: Sunismo y chiismo, es seguido por, aproximadamente, 1.900 millones de fieles. Sigue la palabra de Dios (Alá) que creen ha sido revelada al profeta Mahoma a través del Corán. Es una religión monoteísta que se rige por cinco pilares (fe, oración, caridad, ayuno y peregrinación).
  • Ø  Hinduismo. Incluyendo sus ramas principales: Vaisnavismo, shivaísmo y smartismo. Se trata de una religión Politeísta/henoteísta que cuenta con unos 1.200 millones de adeptos. Es una de las tradiciones más antiguas del mundo. Se centra en el ciclo de reencarnaciones (samsara), la ley de causa y efecto (karma) y la liberación espiritual (moksha).
  • Ø  Budismo.  Incluyendo sus principales ramas: Theravada, mahayana y vajrayana, tiene unos 600 millones de fieles. Es una religión no teísta (religión dhármica) basada en las enseñanzas de Siddhartha Gautama (Buda). Busca superar el sufrimiento humano a través del despertar espiritual, la meditación y el camino de las Cuatro Nobles Verdades. Las religiones dhármicas son un grupo de tradiciones espirituales originadas en la India que comparten el concepto central del dharma (la ley cósmica, el deber moral y el orden natural). Las llamadas Cuatro Nobles Verdades son: 1).- La verdad del sufrimiento (Dukkha). Indica que a vida incluye insatisfacción, dolor, vejez, enfermedad y muerte. 2).- El origen del sufrimiento (Samudaya). Se refiere a que sufrimos porque nos aferramos a las cosas y queremos que lo impermanente dure para siempre. 3).- El cese del sufrimiento (Nirodha). Es posible poner fin al sufrimiento. Este estado de paz total y liberación se conoce como el Nirvana. 4).- El camino que conduce al cese (Magga). Existe un método práctico para liberarse del sufrimiento llamado el Noble Óctuple Sendero. Este camino incluye vivir con ética, meditar y desarrollar sabiduría.

Ø 

Aparte de las cuatro religiones principales anteriormente enumeradas existen otras 4.200 en el mundo, entre las que se puede destacar el judaísmo (es la religión abrahámica más antigua, pero no es universalista ni misionera. Sus fieles se concentran en Estados Unidos e Israel y se dividen en distintas corrientes que van desde los ultra ortodoxos hasta los seculares y reformistas). Es la tercera gran religión monoteísta. Se estima, además, que casi 1.200 millones de personas no tienen ninguna filiación religiosa: un 14,5% de la población mundial, entre los que se incluyen los ateos y agnósticos.

 Todo lo anteriormente expuesto se puede resumir en lo siguiente: En este momento hay aproximadamente 8.3 mil millones de personas en el mundo. La mayoría, aproximadamente un 85 %, profesan fe en alguna de las múltiples religiones que existen en nuestro planeta. De esos, un poco más de la mitad pertenecen a sólo dos religiones: el cristianismo y el islam, que, junto con el judaísmo, son las grandes religiones monoteístas. Hay religiones que manejan varios dioses y otras, como el budismo, que no plantean ninguno.

Existen, pues, en materia religiosa, un batiburrillo de opciones para todos los gustos y opiniones. El problema está en cuál de ellas adoptar. Normalmente, las creencias religiosas vienen asociadas al entorno familiar; básicamente al de nuestros padres. Es decir: nacemos en el seno de una familia que profesa una determinada religión y, habitualmente, nos quedamos con ella sin cuestionar sus principios ni hacer ninguna reflexión profunda al respecto. Pocas son las ocasiones en las que, por muy diversas razones, se hace apostasía, y cada individuo suele vivir, y morir, en la fe trasmitida por sus progenitores. En mí caso, a través de conocimientos, experiencias e inquietudes, he ido variando de posiciones más próximas a la fe católica, la que se me transmitió a través del bautismo, hasta otras más cercanas al agnosticismo, situación que, a mi ver y entender, es la más lógica desde el punto de vista de la racionalidad, la coherencia y la sensatez. Las vidas licenciosas de algunos papas, autoridad máxima de la iglesia católica, así como muchos de sus prebostes, tales como cardenales, obispos, etc., incluyendo numerosos casos de pederastia protagonizados por diversas organizaciones religiosas y clérigos que, debiendo ser ejemplos de moral, practicando las doctrinas que predicaban, fueron todo lo contrario, manifestaron, claramente, no tener ningún temor en el Dios en el que nos invitan a creer y desacreditaron sus enseñanzas. Este pésimo paradigma ha sido la causa que me ha apartado de la fe católica y desarrollado inquietudes por esta materia. A este respecto, invito a leer dos artículos, incluidos en este blog, titulados “Los retos de la Iglesia Católica” y “¿Dónde estaba Dios?”, cuyos enlaces directos adjunto:

https://codiazfer.blogspot.com/2012/03/los-retos-de-la-iglesia-catolica.html

https://codiazfer.blogspot.com/2013/04/donde-estaba-dios.html

Del islam aún podíamos alegar muchas más razones para no abrazar esa fe. Es una religión elitista que discrimina a las mujeres a las que convierte en meros objetos sexuales carentes de derechos. Amén de esto, las matanzas que se realizan en nombre de Alá, por los grupos islamistas más radicales, tratando de imponer por la fuerza sus enseñanzas, son motivos más que suficientes para no abrazar el fanatismo que se esconde detrás de esta religión. Está claro que de existir alguna deidad, fuera como fuere, nunca podría ser, ni tan injusto, ni tan sanguinario. 

Dicho todo lo anterior, y obviando el resto de las religiones por su menor influencia social, podemos colegir que todo este entramado, sin duda creado por el hombre, no obedece más que a un fin: aprovechar las inquietudes humanas por su origen y trascendencia para crear la mayor empresa económica del orbe, lo que yo llamo “Industria de la fe”. Decenas de millones de personas en el mundo, entre laicos y seglares, obtienen sus ingresos directamente de la actividad religiosa, superando, por goleada, a la mayor empresa civil existente en nuestro planeta, como es el caso de "WALMART", dedicada al sector del comercio minorista, que cuenta con algo más de dos millones de trabajadores y una cifra de negocio de unos 714.000 millones de dólares anuales, aunque AMAZON, con menos plantilla, sobre millón y medio de trabajadores, supera, ligeramente, en cifra de negocio a la anterior. En cuanto al dinero que mueve la actividad religiosa, en su conjunto, no existe una cifra oficial única, ni un cálculo global unificado, debido a la opacidad fiscal de muchas instituciones y la diversidad de culto; pero, como estimación, la cifra ronda lo CUATRO BILLONES DE DÓLARES ANUALES, lo que equivale a la suma de todo el movimiento de las 10 mayores empresas del mundo. ¡Alucinante!

Creer en un Dios creador o no creer en él, responde a posturas filosóficas, científicas y personales muy arraigadas a lo largo de la historia humana. Razones para una u otra postura las hay para todos los gustos. A continuación, a modo de resumen, se indicas las más socorridas, las que, con mayor peso, alegan los unos y los otros.

A favor se pueden indicar las siguientes:

  • Ø  El origen del universo: El modelo del Big Bang, defendido por el científico Stephen Hawking, indica que el universo tuvo un comienzo. Muchos argumentan que algo que empieza a existir necesita una causa externa y trascendente.
  • Ø  El diseño inteligente y la complejidad: Las leyes físicas exactas, las constantes del universo que permiten la vida (sintonía fina) y la complejidad del ADN sugieren una mente ordenadora.
  • Ø  La moral objetiva: La existencia de valores universales de bien y mal, independientes de las opiniones humanas, apunta a un legislador supremo.
  • Ø  La experiencia y la conciencia: La existencia del ser frente a la nada, la conciencia humana y las vivencias espirituales personales llevan a muchos a intuir una presencia divina.

 En contra se pueden alegar las siguientes:

  • Ø El problema del mal: La existencia de un sufrimiento masivo, injusto y dolor en el mundo, choca con la idea de un creador todopoderoso, justo e infinitamente benevolente.
  • Ø  Explicaciones científicas naturales: La física, la química y la teoría de la evolución de las especies explican el origen y la diversidad de la vida mediante procesos naturales sin necesidad de un diseñador.
  • Ø  La falta de evidencia empírica: Desde una perspectiva racionalista, los ateos argumentan que no existen pruebas verificables ni medibles científicamente de la existencia de Dios.
  • Ø  El origen sociológico de la religión: Filósofos como Feuerbach o Marx sugirieron que Dios es una creación del deseo humano o una herramienta de control social e institucional.

 En mi opinión, este último punto es el que toma mayor fuerza, y en el que yo me apoyo. En cualquier caso, dado que, desde nuestro entendimiento, no se puede rebatir con suficiente fuerza argumentaria ninguno de ellos, ni los de a favor, ni los de en contra, estimo que la postura agnóstica es la más sensata.

Filósofos y científicos de todo pelaje, a lo largo de los tiempos, han manifestado su postura sobre esta cuestión, aunque, personalmente, con el que más estoy de acuerdo, es con la postura del científico Albert Einstein, quien manifestaba que, a su entender, el Dios más aceptable era el del neerlandés Baruch Spinoza. Para este filósofo, Dios es la única sustancia existente, infinita y eterna, que se identifica planamente con la naturaleza ("Deus sive Natura". "Dios o la Naturaleza").  A diferencia de las religiones tradicionales, o del teísmo clásico, el pensamiento de Spinoza sobre la divinidad se resume en los siguientes puntos clave:

  •  Ø  No es una persona: Dios no tiene conciencia, sentimientos, voluntad propia ni forma humana; no escucha plegarias, no juzga ni interviene milagrosamente en el mundo.
  • Ø  Es inmanente, no creador externo: Dios no creó el universo "desde afuera" como un artífice, sino que todo lo que existe es una manifestación o expresión interna de la esencia divina. Fuera de Dios no hay absolutamente nada.
  • Ø  Todo es parte de Dios: Los seres humanos, los animales, las plantas y los objetos físicos no son entidades separadas de Dios, sino modos o expresiones temporales de sus atributos (como el pensamiento y la extensión/materia). 
  • Ø  No hay premios ni castigos: Al no tener voluntad ni propósitos morales, Dios no castiga a los pecadores ni premia a los devotos; las leyes del universo simplemente operan por una necesidad absoluta y perfecta de su propia naturaleza. 
  • Ø  La libertad y la razón: Conocer a Dios no requiere rituales, templos ni libros sagrados, sino usar el entendimiento y la razón para comprender el orden y la armonía del cosmos. 

 

En resumen: En un universo infinito, sin límites, formado por infinitas galaxias e infinitos sistemas similares al solar al que pertenecemos, con infinitos planetas girando alrededor de alguna estrella, sería presuntuoso creer que somos la única especie inteligente existente en el cosmos. Es racional, pues, pensar que habrá muchas otras formas de vida, inteligente, o no, que ni están, ni estarán nunca ni tan siquiera al alcance de nuestra capacidad de observación. El incontestable hecho de nuestra corta existencia limita, a pesar de todas las tecnologías que podamos tener a disposición, nuestra capacidad de movimiento en el espacio y, por tanto, el radio máximo que podamos alcanzar, siempre minúsculo comparado con el infinito espacio exterior a la Tierra. En este contexto, el hecho de pensar que un Dios hecho hombre, como propugna el sector cristiano, ha venido, hace poco más de dos mil años, a sacrificarse a sí mismo para salvar a los humanos del planeta Tierra (habría que pensar que también lo tendría que haber hecho, o lo estará haciendo, con los moradores de otros planetas en otras galaxias, en una labor infinita) redimiéndonos de los pecados para alcanzar una vida eterna, no deja de ser una bella historia, quizás la más bonita jamás contada, pero que, sin duda, no pasa de ahí. Yo que he leído la Biblia, (Antiguo y nuevo testamento), cuyos textos fueron escritos por alrededor de 40 autores humanos diferentes a lo largo de un período de aproximadamente 1.500 años, así lo creo. Por supuesto que todo esto no deja de ser más que una opinión meramente personal, aunque, eso sí, fundada en observaciones, lecturas y experiencias; pero, como no podría ser de otra manera en materia tan delicada, puramente subjetiva. Seguro que habrá quienes estén totalmente de acuerdo y quienes están radicalmente en contra de todo lo escrito, así como posiciones intermedias. En cualquier caso, lo que sí puedo asegurar, es que estoy plenamente satisfecho de haber expuesto mi opinión y razonamiento a un asunto tan delicado como este.

Oviedo, a 13 de septiembre de 2026

C. Díaz Fernández